miércoles, 23 de noviembre de 2011

OSCAR WILDE



Luz de soles tu frente
y delante, agazapada  en su mutismo
la pena esperando.

Jamás  a alma alguna
crucifico el amor, con clavos
mas rojos y encendidos.

A tanta fiel entrega
 ingratitud.
A tanta gran belleza
la miseria humana
con toda su negrura y su neblina.

El amor te ofreció  solo dolor
y el dolor, el postrer canto del alma.
No fue Reading tu tumba
sino tu copa de amargura.

Narciso ahogado, en el espejo de las aguas,
no fue más bello que tú,
desmayado sobre el recuerdo último
del lirio encendido
de tu trágico amor.

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